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Crece la tensión en la bancada Peronista por el vínculo con el Gobierno

El debate por el Ministerio Público agravó una situación difícil entre el sector kirchnerista y el de Pichetto.

El peronismo en el Senado es una bomba de tiempo a punto de explotar. La tensión entre la facción que lidera el jefe de la bancada, Miguel Ángel Pichetto(Río Negro), y el sector más radicalizado que encarna el kirchnerismo y pretende hacer una oposición más frontal al Gobierno, está alcanzando su punto de ebullición.
La grieta interna del PJ quedó al desnudo de manera descarnada esta semana, con las veladas acusaciones públicas del vicepresidente del bloque, el formoseño José Mayans, contra la conducción de la bancada por actuar a espaldas de la mayoría de sus senadores y colaborar con el oficialismo para arrasar con el Ministerio Público Fiscal que diseñó Alejandra Gils Carbó durante los cinco años de gestión al frente de la Procuración.

La piedra del escándalo fue la decisión de Pichetto no sólo de firmar, junto al macrista Federico Pinedo (Capital), el proyecto que modifica aspectos centrales de la Procuración General de la Nación, sino también de prestar sus votos para acelerar el trámite de una iniciativa que mereció cuestionamientos de fiscales y de organizaciones de derechos humanos.

“No hubo reunión de bloque, nunca lo consultó con nosotros”, se quejó, enojado, Mayans en plena reunión de la Comisión de Justicia y Asuntos Penales el miércoles último, mientras increpaba a su presidente y compañero de bloque, Pedro Guastavino (Entre Ríos), preguntándole si estaba en su intención emitir dictamen ese día.

La explosión pública del formoseño muestra su incomodidad con la decisión de un sector importante de su bancada de dejar atrás la etapa kirchnerista y, sobre todo, la de convertir al PJ en una oposición dispuesta a ayudar a la gobernabilidad en una cámara, el Senado, donde Cambiemos depende del peronismo para poder alcanzar la sanción de los proyectos deseados por Mauricio Macri.

Es la misma postura que esgrime el sector kirchnerista del bloque PJ-FPV del Senado. Más críticos aún que Mayans, en este grupo sospechan que la intención de Pichetto es fracturar la bancada para quedarse al frente de una fracción que se convierta en el interlocutor preferido del Gobierno cada vez que necesite aprobar un proyecto en el Senado.

“Quiere quedarse con un grupito para votarle todo al Gobierno. Está bien que lo haga, pero que no diga que es el PJ, que se saquen la camiseta, como dijo el general”, se quejó un legislador alineado con el kirchnerismo en diálogo con LA NACION

En el círculo de allegados al jefe de la bancada sostienen que la explosión de Mayans expresa el malestar con la Casa Rosada de su gobernador, Gildo Insfrán, y que estaría motivada en las causas judiciales que tienen al mandatario formoseño como protagonista y que podrían hacerle seguir el camino que vienen recorriendo varios referentes (Julio De Vido y Amado Boudou, por citar sólo dos ejemplos) de las administraciones kirchneristas.

En ese sentido recuerdan que fue Insfrán, junto al gobernador Carlos Verna (La Pampa), quien lideró el rechazo del PJ a la reforma política que impulsó el Gobierno el año pasado y que quedó empantanada en el Senado.

Quienes acusan de kirchnerista al formoseño también ven la mano de Insfrán detrás de la rebelión que encabezó Mayans en julio último en pleno recinto de la Cámara alta, y que frustró el proyecto del Poder Ejecutivo que pretendía habilitar a la Anses a otorgar créditos para beneficiarios de planes sociales a través de la tarjeta Argenta.

El Gobierno terminó imponiendo por decreto aquella medida y alzándose, en soledad, con el rédito político de una experiencia que terminó resultando exitosa.

Un legislador aliado de Pichetto no terminaba de entender la semana pasada el alineamiento de Insfrán con una Cristina Kirchner que, aseguró, demostró con De Vido y su desafuero de la Cámara de Diputados su escasa solidaridad con quienes fueron sus colaboradores o aliados mientras estuvo en el poder.

“Parece haberse olvidado que este bloque impulsó a una senadora suya (Graciela de la Rosa) para la Auditoría”, recordó otro legislador molesto con la actitud del mandatario de Formosa.

En este escenario y con el 10 de diciembre, fecha en la que Cristina Kirchner asumirá su banca, acercándose de manera inexorable, la próxima reunión del bloque podría ser decisiva para comenzar a delinear el futuro del peronismo en el Senado.

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