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Malloneros dicen que hay una merma de peces por la crecida del río Paraná

La llegada de la Cuaresma alienta todos los años como una tradición religiosa el consumo de pescado. Quie­nes se encargan de la pesca en los barrios linderos del río Paraná, admiten que desde hace dos semanas no hay pique. Eso hace que por estos días se comience a vender lo que se acopió du­rante meses anteriores.

Los malloneros loca­les destacan que sus redes vuelven vacías todos los días y que el río no siempre provee en la medida que se necesita. En ese sentido, admiten que la situación comienza a preocuparlos, sobre todo si la escasez continúa algunas semanas más. “Hace dos semanas que no sale nada, el surubí, armado y boga desapare­cieron hace ya varios días y no sabemos qué puede pa­sar”, dijo Ricardo uno de los pescadores consultados en la zona del barrio pesquero Itatí.

Acerca de los precios des­tacaron que actualmente en el lugar se vende el kilo de surubí a 50 pesos, pero no descartan que se incremen­te aún más en los próximos días debido a la escasez. “Si esta situación sigue así lo más probable es que nos quedemos sin nada”, desta­có el entendido.

En tanto, los pescadores consultados sobre las ven­tas en lo que va de la Cua­resma, admitieron que la gente no va como antes. “No sabemos si se respeta me­nos lo de no comer carne los viernes o si la gente prefiere comprar otro tipo de cosas para cumplir con la tradi­ción religiosa, pero antes las ventas eran muy altas tanto antes como durante la Se­mana Santa”, coincidieron los pescadores, al tiempo que destacaron que los ma­yores caudales de venta se dan a pequeñas carnicerías o pescaderías de barrio que llegan al lugar para abas­tecerse de varios kilos.

“De acá el pesca­do sale con un pre­cio, que siempre es elevado por los re­vendedores”, explicaron los malloneros.

La Cuaresma se extende­rá por cuatro semanas más y hasta ese momento po­drían darse nuevas subas del pescado de río lo que sin duda repercutirá en las gón­dolas de toda la ciudad.

“Esperamos que esta semana comience a salir algo”, admitieron quienes todos los días ingresan río adentro en busca del sus­tento diario para sus fami­lias. Basados en la falta de producto los malloneros justifican la suba del precio que en las últimas dos se­manas trepó de 40 a 50 pe­sos por kilo y podría seguir la escalada. s

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